Con una voz que conecta muchas voces, este libro hurga en la infancia, el cuerpo, las agujas de las antepasadas, la potencia e impotencia del lenguaje, y deja la sensación física de una temporalidad en la que se insiste. No parece ser para declarar “esto sucedió así”, sino para registrar la extrañeza que producen las formas cuando prestamos atención; declara, a veces con una angustia calma, la inminente desaparición de las cosas y, sobre todo, una lucha contra esta inminencia. Cristina Juliana hurga como una forma de enhebrar conexiones, de hacerlas aparecer, en susurros, preguntas, conversaciones. Hay en este libro un señalamiento del misterio, de todo lo que “no depende de mí” y que, sin embargo, se capta, se absorbe, y se despliega en un encuentro poderoso con lo desapercibido.
Con ilustraciones de Juliana Loaiza.
Colección Charquito de arrabal
Poesía